Se cumplen cuatro décadas del histórico Juicio a las Juntas Militares, llevado a cabo durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Fue la primera vez en América Latina que se juzgó en tribunales civiles a los máximos responsables de una dictadura por delitos de lesa humanidad.
Un antes y un después en la democracia
El proceso judicial comenzó en 1985 y marcó un punto de inflexión en la historia democrática del país. Argentina se convirtió en el único país de la región que llevó adelante un proceso sistemático de enjuiciamiento sin amnistías permanentes.
Justicia civil y derechos humanos
Desde entonces, los juicios se extendieron a lo largo de los años, incluyendo no solo a militares, sino también a policías, médicos y empresarios cómplices del terrorismo de Estado.
Organismos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo desempeñaron un papel clave en el reclamo de justicia y en la búsqueda de los niños apropiados durante la dictadura.
El aporte de la ciencia: el índice de abuelidad
A mediados de los años 80, gracias al trabajo de la genetista Mary Claire King y un equipo de científicos, se desarrolló el índice de abuelidad, que permitió identificar el parentesco entre abuelos y nietos a través del ADN. Esta herramienta fue fundamental para la restitución de la identidad de cientos de personas.
El valor del testimonio
El juicio fue televisado y seguido por miles de personas. Los testimonios de las víctimas, los alegatos de la fiscalía y el fallo marcaron la memoria colectiva del país.
Un modelo internacional de justicia transicional
El Juicio a las Juntas consolidó a la Argentina como referente internacional en procesos de justicia postdictadura. Desde su reapertura en 2003, los juicios por delitos de lesa humanidad se han multiplicado, consolidando el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.




